Tomó el relevo de Benjamín López en un emotivo Jueves Santo
La iglesia de San Juan acogió, en la tarde del Jueves Santo —Día del Amor Fraternal y del Sacerdocio—, la imposición de crucifijos a los nuevos cofrades de la Vera Cruz y el intercambio de varas entre los abades.
Tras el lavatorio de pies, llegó uno de los momentos más emotivos de la celebración: el intercambio de varas. Benja López da el testigo a Juan Francisco García. El párroco, Roberto Hernández, comenzó agradeciendo “no solo a Benja su labor, sino también a su madre y a su padre, que lo han acompañado a lo largo de este año. Gracias, Benjamín”.
El párroco recordó a Juan Francisco —»Paco», como todos lo conocen— y señaló que ser abad es “para toda la vida”. También agradeció tanto a Benjamín como a Paco su dedicación a la Vera Cruz y a la parroquia: “No es solo un título de abad, es también un agradecimiento. Es un agradecimiento de la cofradía en general y de la parroquia a la gente que siempre ha estado y que siempre ha trabajado, y mucho”.
Este Jueves Santo es el día del sacerdocio, del amor fraternal y de la caridad. Este gesto cargado de simbolismo cobró vida a las puertas de la iglesia, donde varias voluntarias ofrecieron panecillos a cambio de un pequeño donativo destinado a Cáritas.
Además, catorce nuevos cofrades recibieron el crucifijo de manos del párroco y del presidente de la Vera Cruz, Roberto Manini.
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