La Semana Santa de Béjar ha comenzado a latir con fuerza este Viernes de Dolores, dejando tras de sí dos estampas significativas: la celebración de la Seráfica Hermandad del Divino Salvador y el Vía Crucis de La Antigua.

Como antesala emocional y espiritual de los días grandes de la Pasión bejarana, la Seráfica Hermandad ha vivido hoy su jornada principal en honor a la Virgen de los Dolores —una talla donada a la parroquia en los años cuarenta por María Dolores Gómez-Rodulfo—, poniendo así el broche final al quinario celebrado en El Salvador para recordar el sufrimiento de la Madre de Dios durante la vida y la pasión de su hijo, Jesucristo.
Tras la eucaristía, oficiada por el párroco Roberto Hernández, ha tenido lugar el tradicional besamanos, acompañado por el sonido del tambor de Cándido Martín.










