Las callejuelas del barrio se convierten en altares de fe donde los hermanos, guiados por el párroco Félix Pérez, meditan los dolores de Cristo camino a la cruz.
El vía crucis de La Antigua de la Seráfica Hermandad ha sorteado este Viernes de Dolores la lluvia y ha salido la calle, iniciando así las procesiones en la ciudad de Béjar.
El crepitar sereno de las velas, alzado por manos de fe, y el sonido grave de las cruces al rozar el empedrado han vuelto a resonar este año en las entrañas del barrio más genuino de Béjar. Una estampa que se repite, pero nunca se desgasta, envolviendo las calles en una atmósfera única, donde la tradición late con fuerza entre sombra y luz.
Guiados por la voz del párroco, Félix Pérez, el rezo del Vía Crucis ha serpenteado con devoción por las angostas calles de La Antigua y junto a la muralla. En cada estación, los hermanos han ido desnudando el alma, preparándola para el encuentro con el Señor en la Semana Santa, mientras recordaban, paso a paso, los dolores que Él sufrió para redimir al mundo del pecado.
La Hermandad de Jesús Nazareno regresará el Miércoles Santo a la calle con la procesión del Silencio, pero antes, este sábado, presentarán La Sentencia en la zona de la muralla.











