La lluvia se alzó de nuevo como protagonista este Viernes Santo, imponiendo su presencia en la procesión más solemne y antigua de la ciudad: el Santo Entierro.
Las previsiones meteorológicas obligaron a la directiva a tomar una difícil decisión: mantener “encerrados” todos los pasos bajo la capa instalada, como es tradición, en el atrio de San Juan. Solo el Sepulcro, con el Cristo Yacente protegido por su urna de cristal, fue autorizado a salir, aunque en un recorrido sensiblemente acortado.
La comitiva, integrada por parte de la Corporación municipal, representantes de las fuerzas del Estado, hermandades de la ciudad, la aguedesa Laura Sánchez y miembros de los Amigos de la Capa, apenas pudo avanzar unos metros. Las gotas persistentes obligaron a interrumpir el cortejo y a emprender el regreso por la calle Mateo Hernández hacia la iglesia de San Juan.
El cielo no concedió tregua, y la lluvia, imperturbable, frustró la procesión. Una tristeza compartida por los cientos de fieles que, con devoción y esperanza, aguardaban el paso del Santo Entierro por las calles.
El director de la Banda Municipal de Música, Pablo Recuero, se estrenó el Viernes Santo en su nuevo cargo.


































