Cientos de personas acompañan a Jesucristo bajo la lluvia en una sobrecogedora representación de La Sentencia, entre el dolor, la fe y la emoción de cada paso hacia la cruz.
Numeroso público ha desafiado esta mañana de Viernes Santo a la lluvia y ha salido a las calles de Béjar para presenciar el camino de Jesús hacia la cruz.
Las previsiones apuntaban a lluvias dispersas durante toda la mañana y, aun así, la Hermandad de Jesús Nazareno mantenía la firme intención de llevar a cabo la representación de La Sentencia y trasladar a Béjar el oprobio público de Jesús, su condena y su crucifixión a manos de los romanos.
La hermandad afrontaba varios contratiempos a priori: el actor que había interpretado a Jesucristo en las siete ediciones anteriores se encontraba enfermo, a lo que se sumaban las condiciones meteorológicas. Sin embargo, nada de ello fue impedimento. Con tesón y determinación, la hermandad logró finalmente escenificar La Sentencia. Iván González, hermano de la cofradía, asumió el papel de Jesucristo con gran dignidad y eficacia.
Eso sí, la representación tuvo que acortarse en algunos momentos, aunque esto no impidió que se leyera el edicto en la Plaza Mayor, se consumara la entrega de Jesucristo por parte de su apóstol Judas- Eduardo Soria- en el Huerto de los Olivos —ubicado en la plaza de San Juan Bosco— tras acordarlo con los sumos sacerdotes (Jesús, Fernando Sáez de Miera y Víctor), y se escenificara la posterior condena en el pretorio, en el Patio Ducal.
A las afueras del Palacio Ducal, en el Monte del Calvario, se vivió el momento más sobrecogedor de la dramatización de La Pasión: la crucifixión de Jesucristo. Antes, se representaron diversos pasajes evangélicos del camino al Calvario: cuando Simón de Cirene le ayudó a cargar la cruz, la Verónica le limpió el rostro con un paño, y las tres caídas. Cientos de personas presenciaron las escenas, que fueron narradas por megafonía.
Jesucristo fue crucificado ante la presencia de su madre, la Virgen María (Isabel H. Polo), de Juan (Jairo García) y de María Magdalena (Puri Pozo). Tras comprobar el soldado Longino (Miguel Otero) que el Hijo de Dios había muerto, Jesús de Arimatea (Eduardo Álvarez) lo descolgó de la cruz para trasladarlo al sepulcro.Y así concluyó, un año más, la escenificación de La Sentencia.
El Colectivo de Teatro Telar y la asociación de vecinos de La Antigua y la asociación Béjar a Caballo colaboraron en la representación.























































































