La Seráfica Hermandad recorrió el casco histórico con sobriedad y emoción, incorporando este año hachones como novedad en su estación de penitencia.
La noche del Domingo de Ramos se llenó de recogimiento y fervor con la salida procesional de la Seráfica Hermandad del Divino Salvador en su Pasión, que recorrió las calles del casco antiguo con la solemnidad que la caracteriza.
La imagen del Divino Salvador avanzaba bajo la tenue luz de cuatro grandes velones, que iluminaban su rostro mientras el viento agitaba suavemente sus túnicas. Los hermanos de carga, con paso firme y acompasado, lo portaban al ritmo de la banda de tambores.
Rememorando el tránsito de Jesús hacia el huerto de Getsemaní, donde sería arrestado, la procesión partió desde la iglesia de El Salvador con destino a Santa María, lugar en el que se celebró la estación de penitencia. Los hermanos portaban este año, como novedad, hachones que aportaban una luz cálida y constante al cortejo, acentuando el ambiente de sobriedad y recogimiento. La llama temblorosa de cada hachón parecía acompañar en silencio el paso del Divino Salvador, creando una estampa aún más solemne en su tránsito por las calles del centro histórico.
Una vez en la iglesia de Santa María la Mayor, se celebró la Estación de Penitencia, en la que el párroco, Félix Pérez, habló a los hermanos sobre Madre Matilde, su fuerza y su voluntad para crear hace 150 años una congregación, sin apenas apoyo, solo el de María Briz. El sacerdote recordó las condiciones necesarias para ganar este año, por primera vez, el jubileo en Béjar, en la iglesia de Santa María la Mayor. El acto de bendición de los hábitos de los nuevos hermanos tuvo lugar junto a la talla de Madre Matilde.
Durante el recorrido estuvieron acompañados por miembros de la Vera Cruz, la Hermandad Jesús Nazarena y los Amigos de la Capa. Ya en El Salvador, la Hermana Mayor, Nieves García, dirigió unas palabras de agradecimiento y animó a todos a vivir la Semana Santa con auténtica devoción y sentimiento. La teniente de Alcalde, Puri Pozo, fue la única concejala que acompañó a los hermanos en su acto grande de Semana Santa.

























