La tradicional procesión del Domingo de Ramos se celebra con la participación de los más pequeños y el estreno de una nueva marcha procesional.
La procesión de la Entrada Triunfal de Jesús en Jerusalén, conocida popularmente como La Borriquilla, ha inaugurado este Domingo de Ramos la Semana Santa en Béjar, tiñendo las calles de fe, tradición y primavera.
Tras un Sábado de Pasión marcado por la lluvia, el cielo se rindió al sol este domingo, permitiendo que los más pequeños volvieran a ser los protagonistas de la procesión organizada por la Cofradía de la Santa Vera Cruz.
Poco antes del mediodía, las puertas de la iglesia de San Juan se abrieron con solemnidad. La Cruz Guía cruzó el umbral, anunciando con su paso el final de la eucaristía y el inicio del recorrido procesional. La esperanza nace así este Domingo de Ramos, pidiendo que el buen tiempo se mantenga toda la Semana Santa.
El cortejo lo encabezaba el paso de El Niño Hebreo en la Entrada a Jerusalén, llevado con orgullo por los cofrades infantiles, algunos de ellos pertenecientes a la Hermandad de Jesús Nazareno y a la Seráfica Hermandad. Detrás, la imagen de La Borriquilla avanzaba majestuosa, acompañada por la mirada emocionada de cientos de personas que se congregaron a lo largo del recorrido.
Esta primera procesión de la Santa Vera Cruz ha tenido un significado especial y emotivo. La Banda de Tambores y Cornetas estrenó la marcha procesional A la Vera Cruz bejarana, una composición del músico Óscar, que sonó por primera vez al concluir la misa y que acompañará al resto de desfiles procesionales de la cofradía durante toda la Semana Santa.
La procesión estuvo presidida por el presidente de la Vera Cruz, Roberto Manini, y el párroco de San Juan, Roberto Hernández. También participó el abad, Benja López, acompañado por su madre, en una jornada marcada por la emoción, el estreno musical y la viva devoción de un pueblo que vuelve a latir al ritmo de sus tradiciones más profundas.









































