El Vía Crucis de la Hermandad de Jesús Nazareno abre la Semana Santa de Béjar con una imagen histórica en las calles del barrio más tradicional
Las estrechas calles del barrio de La Antigua se convirtieron este Viernes de Dolores en escenario del paso del Cristo del Último Suspiro, acompañado por los hermanos de la Hermandad de Jesús Nazareno en su tradicional Vía Crucis, que marca el inicio de sus actos de Semana Santa.
Era la primera vez que procesionaba esta talla, rescatada y restaurada por Manuel Álvarez-Monteserín. La imagen se encontraba ubicada en la pequeña capilla del panteón del cementerio de San Miguel, perteneciente al bejarano don José Rodríguez Yagüe —fabricante de paños, propietario de La Fabril, alcalde, diputado y senador del Reino—. Fue donada por sus herederos, representados por Alfonso Álvarez-Monteserín, a la iglesia de Santa María la Mayor en 2022.

La talla data de la segunda mitad del siglo XIX y, aunque se desconoce su autoría, su estilo invita a pensar que podría ser obra de algún artista valenciano afincado en la provincia de Salamanca en aquella época.
El crepitar de las velas portadas por los hermanos y el seco resonar de las cruces al golpear el empedrado volvieron a dibujar una estampa sobrecogedora, envolviendo de recogimiento uno de los rincones más genuinos de Béjar. Una escena que, año tras año, se repite y refuerza la identidad cofrade del barrio.
La Hermandad de Jesús Nazareno regresará a las calles el Miércoles Santo con la procesión del Silencio.























