La celebración del Bejarano Ausente ha regresado hoy a la ciudad después de que en la anterior legislatura se suprimiera y lo ha hecho con una jornada festiva en la que se han dado cita varias decenas de bejaranos.
“De un árbol se pueden cortar todas las ramas, pero raíz solo hay una y eso les pasa a los bejaranos con sus raíces. Paseamos por las mismas calles que pasearon nuestros abuelos y bisabuelos, pueden haber cambiado las casas, pero es el mismo Béjar”, decía el alcalde.
Recordaba el alcalde que cuando los bejaranos ausentes emigraron todos lo hicieron con la emoción de volver, “embarcaron en el tren con sus maletas y lo hicieron con el sueño de volver algún día al sitio donde nacieron”.
Y eso es lo que el Ayuntamiento ha querido retomar con esta celebración, homenajear a aquellos que un día se fueron en busca de un mejor porvenir, pero que nunca han olvidado a su ciudad y que allá donde han ido han sido sus mejores embajadores, contando a todo aquel que los quiere oír las virtudes de Béjar.
La jornada comenzó con una visita al jardín El Bosque para descubrir las mejoras realizadas recientemente y al nuevo paseo fluvial de La Aliseda acompañados por la concejala de Cultura, Puri Pozo. Después se dieron cita en El Salvador para asistir a la celebración de la eucaristía oficiada por otro bejarano ausente, Antonio García Hoya, párroco en Venezuela durante muchos años.
A continuación, el alcalde, Luis Francisco Martín, y varios concejales recibieron a los asistentes en el Ayuntamiento, donde el alcalde explicó a los asistentes algunos de los proyectos que se están llevando a cabo y otros que se ejecutarán en breve, además respondió las preguntas de los bejaranos y se comprometió a estudiar algunas propuestas como la mejora de algunas calles.
Ya en la comida de hermandad se rindió homenaje a Pedro García, bejarano que abandonó Béjar por motivos labores hace 47, pero que regresa todos los años a su ciudad, a reencontrarse con sus familiares. García nació en la calle del Horno y después se trasladó con su familia al barrio de La Antigua. Estudio en el colegio de La Antigua, en Los Salesianos y en el Ramón Olleros, además jugó en el Béjar Industrial y en club de balonmano. Tras aprobar las oposiciones al Cuerpo de Policía fue trasladado a Sant Adrià de Besòs, donde se jubiló como inspector, y trabajo por el cual recibió un reconocimiento por los méritos realizados a lo largo de su larga trayectoria.
El homenajeado aseguró sentirse muy ilusionado por este premio y aseguró que seguirá siendo un embajador de su tierra, como lo ha sido en los casi 50 años que lleva residencia fuera de su ciudad.





















