De vacaciones con su esposa, el agente actuó con rapidez y aplicó la maniobra de Heimlich, salvando la vida de un turista ante la mirada atónita de los presentes.
Lo que comenzó como una cena de vacaciones tranquila lejos de casa se convirtió en una experiencia inolvidable para A. A. y su esposa C. D.
A, policía local de Béjar, al igual que su esposa, se convirtió en el ángel de la guarda de un turista británico al evitar que muriera mientras cenaban en un restaurante de Oviedo.
El agente se percató de inmediato de lo que ocurría en la mesa contigua y, con la colaboración del personal del local, logró salvar la vida del comensal, que se había atragantado con un trozo de carne. El hombre, visiblemente enrojecido, apenas podía respirar y entró en un estado semiinconsciente, mientras los camareros intentaban sin éxito realizar la maniobra de Heimlich. Fue entonces cuando A. pidió paso y, gracias a la formación continua que reciben los agentes en este tipo de situaciones, actuó con rapidez: “Fue muy rápido, me levanté, le apliqué la maniobra e inmediatamente expulsó la comida”, explicó.
El policía declaró a este periódico que simplemente había cumplido con su deber, y se mostró satisfecho de que todo hubiera terminado bien. Recibió el reconocimiento del restaurante y el agradecimiento sincero tanto del afectado como de sus acompañantes.
A. y su pareja acababan de llegar ese mismo día a Oviedo en moto, con la intención de disfrutar de la gastronomía asturiana y de los encantos de la ciudad. Lo que no imaginaban es que aquella noche, además de turistas, serían protagonistas de un acto heroico





