Ya están en España
Cuando hablamos con el bejarano Alfonso Matas —que actualmente reside en Marbella— nieto de Estanislao Matas, autor de la Cruz de la Peña de la Cruz, e hijo del constructor Ángel Matas, aún se encontraba en Egipto. Había viajado a Tierra Santa junto a su mujer y su madre cuando les sorprendió el ataque de Irán y la respuesta militar de Estados Unidos e Israel. A partir de ese momento comenzó su particular odisea para regresar a España.
“Llegamos el domingo pasado a Tel Aviv desde Marbella para disfrutar de una semana en Tierra Santa”, explica. Su primera parada fue Tiberíades: “allí estuvimos tres días y los judíos muy amables. Hay mucha presencia de militares en Israel, pero te sientes muy seguro. No hemos sufrido ningún incidente”, relata.
El itinerario avanzaba con normalidad: visitaron, entre otras cosas, el palacio de Herodes, se bañaron en el mar Muerto y llegaron a Jerusalén, donde se alojaron en la ciudad antigua. “Todo iba perfecto, vimos lo más importante en Jerusalén y al día siguiente, con nueve sacerdotes españoles que conocimos allí, empezamos a hacer el Vía Crucis. Y al poco tiempo de empezar nos llegan estas típicas alarmas como las que nos saltan cuando hay una advertencia climatológica. En esa advertencia nos decía que fuéramos a un refugio y empezaron a sonar las sirenas”.

En ese momento se encontraban visitando la Casa de Pilatos y, siguiendo las indicaciones de los militares, emprendieron el regreso al hotel. “En principio no lo tomamos como algo exótico, porque no sabíamos nada. Con el tiempo ya fuimos comprendiendo lo que había pasado”.
Ya en el hotel, la familia Matas tuvo que decidir sus siguientes pasos. Contactaron primero con la embajada, que les proporcionó un canal de WhatsApp para recibir información verificada. Casi simultáneamente, la compañía Air Europa les comunicó que su vuelo quedaba suspendido hasta el día 4. Entretanto, según Alfonso, la embajada “no informa de nada y no nos ha informado de nada absolutamente”, lo que les llevó a contactar con unos peregrinos americanos que conocieron en el río Jordán. Ellos les aconsejaron que “la mejor opción que irse a El Cairo”. A partir de ahí, el guía de los sacerdotes españoles organizó el viaje hacia el Cairo: «se encargó de coger el autobús desde Jerusalén hasta el mar Rojo y de ahí pasar la frontera y coger otro autobús hasta el Cairo».
“Cogimos el autobús a las 6 de la mañana del lunes y llegamos a las 8 de la tarde a Cairo. El camino fue con un poco de incertidumbre porque durante el trayecto sonaron las alertas. Una vez que dejamos Jerusalén, pues nos relajamos un poquito, pero aun así el conductor iba recibiendo mensajes de que se desviara por un sitio u otro, una carretera u otra”, explica.
Tras un largo trayecto, lograron tomar un vuelo a las 3 de la mañana con destino Madrid y ya se encuentran en Marbella. A pesar de las dificultades, Alfonso afirma que “el viaje ha sido muy bonito, ha merecido la pena” y define Israel como un país seguro.
No oculta, sin embargo, su decepción con la embajada: “en el caso de la flotilla ayudaron muy rápido y nosotros la ayuda la hemos obtenido de los peregrinos americanos y el guía de los sacerdotes españoles. Hoy ha sido cuando la embajada nos ha pedido el nombre para el plan de evacuación”.
Han sido los primeros españoles en salir de Israel. De hecho, informa Matas, los españoles a los que «dijimos que la mejor vía para salir era el Cairo prefirieron esperar instrucciones del Gobierno y hoy el conocido sacerdotes Antonio Cabo nos ha dicho que ha hecho los mismos movimientos que nosotros».





