La degustación popular incluyó un homenaje póstumo a Cata y Santi Moreta, que recibieron sus hijos
Cerca de 1.300 raciones se repartieron este sábado en la matanza de La Antigua, a pesar del día desapacible y las lluvias intermitentes.
La jornada matancera, organizada por el Ayuntamiento con la colaboración de la Asociación de Vecinos de La Antigua, comenzó con el despiece de una pieza y la preparación de las cortes.
Los actos continuaron a media mañana con un homenaje póstumo al matrimonio formado por Cata y Santi Moreta, en reconocimiento a su implicación en el barrio y su colaboración en la organización de las primeras ediciones de la matanza.
Sus hijos, Elena, Mari Cruz y Santi Moreta Sánchez, fueron los encargados de recibir el tributo.
El alcalde, Luis Francisco Martín, y los ediles Puri Pozo y Rubén Martín, junto con el presidente de la asociación del barrio, Tomás Báez, les entregaron una placa conmemorativa.
Mari Cruz Moreta recibió con orgullo el homenaje a sus padres y destacó “la implicación y el amor que sentían hacia su barrio”.
Finalizados los actos protocolarios, llegó el momento de disfrutar de la degustación de los productos chacineros. En total, se cocinaron 156 kilos de chichas rojas y blancas, 78 de panceta, 36 de costillas y media canal que fue despiezada en el momento.
El tamborilero Ángel Rufino, El Mariquelo, se encargó de animar la jornada con los sones de la gaita y el tamboril.
El presidente de la asociación de La Antigua hizo un balance positivo de las actividades y destacó la implicación de todos los socios y vecinos para llevar a cabo este tipo de eventos. Avanzó que ya se están preparando las celebraciones de verano del barrio, que suelen coincidir con Pentecostés.
La concejala de Cultura, Puri Pozo, también valoró positivamente la matanza: “A pesar del mal tiempo, se han repartido 1.300 raciones y hemos rendido homenaje a una familia muy querida en el barrio”.




















