El Ayuntamiento y la Agrupación Socialista Bejarana homenajean a los caídos del 28 de septiembre y reivindican también el papel de las mujeres en la Revolución de 1868.
Como cada 28 de septiembre, Béjar ha recordado a los Mártires de la Libertad, los bejaranos caídos durante los acontecimientos de la Gloriosa de 1868.
Como es tradición, parte de la Corporación municipal, encabezada por el alcalde, Antonio Cámara, y un reducido número de vecinos, entre ellos el ex alcalde, Cipriano González, y el ex concejala, Ramón Hernández, se dieron cita en el cementerio de San Miguel para participar en la ofrenda floral ante la tumba de los caídos.
El alcalde ha leído la lista de las víctimas y ha recordado la hazaña que protagonizaron aquellos bejaranos hace 158 años. «Como todos los años, hoy recordamos y honramos a los Mártires de la Libertad, aquellos bejaranos que pagaron con su vida la aspiración del pueblo español de alcanzar las luces y dejar atrás el absolutismo», señaló el regidor bejarano ante la tumba de los caídos.

Acto de la Agrupación Socialista Bejarana
Un par de horas después, la actividad se concentró en la Puerta de la Villa, donde la Agrupación Socialista Bejarana celebró su homenaje a los caídos en aquella fecha tan señalada para Béjar.
En esta ocasión, fue Adriana López Ave, escritora, la encargada de pronunciar un discurso en el que realizó un recorrido por los acontecimientos de 1868 y puso especialmente el foco en el papel que desempeñaron las mujeres bejaranas, tradicionalmente relegadas a un segundo plano en el relato histórico de aquellos hechos.
La escritora señaló que el relato tradicional de 1868 ha situado a las mujeres en un papel secundario, vinculado fundamentalmente a su condición de madres y esposas, pese a que muchas encontraron espacios desde los que intervenir en el debate público a través de la literatura, la prensa y los salones culturales.
En este sentido, citó, a partir de la documentación judicial que se conserva, a varias bejaranas: Manuela Martínez, Cayetana de los Ángeles, Juliana Trujillo, Isabel Borbón, Tomasa Calzada, Modesta García, Álvaro Arévalo y Teresa Hernández. De todas ellas, únicamente Álvaro Arévalo firmó su testimonio, un hecho que pone de relieve el elevado grado de analfabetismo existente en aquella época.
Al finalizar el acto se depositó un ramo de flores junto a la placa en la que están inscritos los nombres de los bejaranos que perdieron la vida aquel 28 de septiembre.
Discurso de Adriana pronunciado en la Puerta de la Villa:
ACTO HOMENAJE. BÉJAR, 29 DE SEPTIEMBRE DE 2026
ADRIANA LÓPEZ AVEBÉJAR, 1868
Las civilizaciones antiguas tenían la profunda convicción de que los eclipses generan momentos de profundas trasformaciones. En agosto de 1868 hubo un eclipse total de sol, aunque desde España no se pudo observar también aquí trajo cambios. Se gesta el derrumbe de regímenes tradicionales, se vislumbra el fin del feudalismo y el colonialismo con las insurrecciones armadas en busca de la independencia y la abolición de la esclavitud, los pueblos alzan la voz y los derechos civiles avanzan a paso firme.
España no se queda atrás y se levanta contra la dinastía borbónica, con la que se han desvanecido todas las expectativas de libertad y constitucionalismo. La imposición de la represión trae consigo protestas y revueltas, haciéndose visible la escasez, las malas cosechas, el encarecimiento y el hambre. La monarquía solo cuenta con algunos apoyos que se limitan a la fracción más reaccionaria del partido moderado, creciendo el descontento entre los liberales demócratas y progresistas, así como militares. En este contexto, el 18 de septiembre de 1868 estalla un alzamiento militar y civil en Cádiz, guiado por el almirante Juan Bautista Topete y los generales Juan Prim y Francisco Serrano, publicándose el manifiesto “¡Viva España con honra!”, que pide la salida inmediata de la reina y una gran renovación del Estado.Las noticias corren como la pólvora, a pesar de que el telégrafo no cubre todo el territorio nacional, y en Béjar que ya el malestar se viene fraguando un año antes con la sublevación de obreros textiles liderados por el republicano Aniano Gómez Valle, preso desde entonces en Alcoy, se suma a esta revolución que viene del sur y que ya cuenta con éxito en Cádiz. Por entonces Béjar constituía un centro fabril textil importante con una clase trabajadora organizada y con fuerte conciencia social, que aspira a reformas profundas, lo que hace que la noche del 22 de septiembre se proclame la Junta Revolucionaria en Béjar, que pasa a detentar el mando y defensa de la ciudad.
Béjar se prepara para lo que viene, la entrada del ejército isabelino puede ser inminente y el pueblo, junto con la burguesía, fabricantes y comerciantes, toma las calles e instala parapetos y barricadas tomando posiciones estratégicas en zonas como el cementerio viejo y los puentes. Están al mando el polaco militar retirado José Fronsky, el herrero Víctor Gorzo, que impulsó la idea de reforzar la defensa con cañones mediante la fundición de maquinaria textil, así como Domingo Guijo, presidente de la Junta, así como sus miembros Vicente Valle, Anastasio Redondo, Nicomedes Calahorra, Cristobal Anaya, Felipe Agero, Ramón Soler, Miguel Tena, Ángel Acosta, José Hernández y Juan Muñoz Peña. La defensa está lista, los puntos de atención de posibles heridos y la distribución de alimentos también y el día 27 de septiembre reciben el ofrecimiento de rendirse a cambio de la entrega de armas e indultos. La Junta Revolucionaria rechaza la propuesta.
Naturalmente, la respuesta por parte del Gobierno no se hizo esperar y el día 28 de septiembre por la mañana se producen los primeros enfrentamientos, una ofensiva que el ejército gubernamental acomete de forma simultánea en los dos puentes, que repelieron los revolucionarios bejaranos. El ejército se repliega para preparar un segundo ataque por las actuales calles Libertad y Zúñiga Rodríguez con la intensión de alcanzar esta Puerta de la Villa, que todos tenemos en el imaginario colectivo por la existencia de esa foto histórica realizada por el francés Juan Cambón. El ejército no cuenta con el éxito esperado y en su retirada irrumpe en las casas, los soldados saquean y se ensañan con el vecindario residente en las zonas de La Corredera y la calle Libertad con la orden de degüello y saqueo dada por el brigadier Nanetti. En su retirada hacia Vallejera de Riofrío el ejército fusiló a los vecinos capturados y otros fueron fuertemente heridos.
Esa noche es determinante, el ejército recibe noticias de la victoria de los revolucionarios frente a las tropas del gobierno en la batalla del puente de Alcolea en Córdoba y los hechos se precipitan. Ya no retoman el asalto a la ciudad textil, ahora las tropas huyen hacia Piedrahita, vendiendo por el camino objetos saqueados en Béjar. Nace en España la revolución apodada “La Gloriosa”, por su carácter triunfante, rápido y sin apenas resistencia, que derrocará a la reina Isabel II, obligada a dejar el trono y exiliarse cruzando la frontera hacia Francia, dando inicio al periodo Sexenio Democrático.
Hubo juicios por todo lo acontecido en Béjar, pero todos los militares fueron absueltos, en las páginas de la historia cerca de cuarenta bejaranos asesinados por defender un cambio de régimen, los llamados “Mártires de la Libertad” (como reza en la placa de homenaje) fueron quienes aquí figuran y pagaron con su vida la aspiración del pueblo español de alcanzar las luces y dejar atrás el absolutismo. Víctimas inocentes de la represión, murieron el 28 de septiembre de 1868: Juan Antonio Álvarez, Marcelo Anaya, José Arias, Aniceto Bautista, Nicolás Castellano, Juan Castrillón, Isidoro de Cea, Fernando Elvira, Bernardo García, Daniel García, Eusebio García, José García, José Gómez, Santiago Gómez, Felipe González, Plácido Hernández, Santos Hernández, Guillermo Izquierdo, Pablo de Marcos, Juan Antonio Martín, Pedro Martín, Antonio Mateos, Juan Antonio Mateos, Manuel Moreno, Jorge Moreta, Casiano Parra, Diego Pérez, Alonso Riestro, Manuel Sánchez, Manuel Téllez, Manuel Valencia.
La defensa de los derechos civiles se refleja en la constitución de 1869, que definió el Estado como una monarquía constitucional, subrayando que el poder emana del pueblo; que el rey reina, pero no gobierna; derecho a voto a todos los varones mayores de 25 años; amplio reconocimiento de la libertad de culto, de imprenta, de reunión y de asociación, entre otros, que articulará posteriormente el movimiento obrero. En 1871 se nombra rey a Amadeo de Saboya, hijo de Víctor Manuel II, primer rey de Italia, que nunca contó con el apoyo del pueblo, la aristocracia, la iglesia ni sectores del ejército, que lo veían como un extranjero. Abdicó dos años después declarando que los españoles eran ingobernables y que su labor era imposible. Tras su renuncia se declaró la Primera República Española.
Y desde hace unos años nos preguntamos ¿dónde estaban las mujeres bejaranas, las víctimas, las heroínas, las revolucionarias? El relato de 1868 parece una vez más designar a las mujeres su rol de madres-esposas y recibir un trato secundario cuando no subordinado al de los varones, en una sociedad que las excluye de la vida política, muchas de ellas encontraron en los márgenes del sistema espacios desde los que intervenir en el debate público: la literatura, la prensa y los salones culturales. Figuras como la escritora y editora Carolina Coronado o la pensadora y activista Concepción Arenal formaron parte de un universo intelectual, que discutía las grandes cuestiones políticas del siglo XIX: la libertad, la justicia social, la esclavitud, la reforma del Estado y el papel de las mujeres en la sociedad.
Los investigadores Ignacio Coll y Carmen Cascón han contribuido con interesantes datos en el estudio de la presencia de las mujeres en los acontecimientos de septiembre de 1868 en Béjar. Para ello, ha sido fundamental la documentación aportada por las diligencias judiciales abiertas por el asesinato de civiles del día 28 de septiembre a manos del ejército gubernamental, a partir de la denuncia presentada por iniciativa de la Junta Revolucionaria. En las más de cuarenta declaraciones recogidas ponemos el foco en las ocho mujeres a las que se les toma declaración: Manuela Martínez, Cayetana de Los Ángeles, Juliana Trujillano, Isabel Borbón, Tomasa Calzada, Modesta García, Álvara Arévala y Teresa Hernández.En los testimonios se recoge información de otras mujeres que de alguna manera también estuvieron en los hechos, la mayoría familiares. De la lectura del conjunto de declaraciones podemos concluir que todas las mujeres recibieron malos tratos y palizas por parte de los soldados en sus casas y únicamente la joven Álvara firma su declaración, un gesto que marca la diferencia con las demás mujeres que son de edad más avanzada y refleja el analfabetismo de la época, pero también evidencia que los cambios se vienen gestando.
Sirva este acto para continuar dando luz a la participación de las mujeres en La Gloriosa. Béjar hizo historia en septiembre de 1868. Su pueblo se alzó clamando justicia, levantó barricadas, fabricó cañones, distribuyó comida y mantas, sanó heridas y bordó banderas. Juntas las manos y las voces de las mujeres y los hombres un día como hoy soñaron con un mundo mejor.¡Muchas gracias!












