Los sones de la gaita y el tamboril de Churruchuela han vuelto a escucharse en las calles de Béjar, en una jornada marcada por la lluvia y el mal tiempo que anunciaba la celebración de Santa Águeda.
La climatología adversa impidió que muchas mujeres acudieran ataviadas con el traje regional por temor a su deterioro, pero la lluvia y el viento no pudieron con las ganas de disfrutar de la fiesta. El habitual pasacalles desde La Corredera hasta la Plaza Mayor tuvo que suspenderse, por lo que las participantes se dieron cita directamente en el Ayuntamiento.
Allí, el alcalde, Antonio Cámara, acompañado por las concejalas Rosa Sánchez y Puri Pozo, las recibió para cumplir con la tradición: entregar el bastón de mando e imponer la banda a la aguedesa entrante, Micaela Claver, que tomaba el relevo de la saliente, Laura Sánchez, además de recibir el pin de la abeja, símbolo de la ciudad. El regidor también cumplió con otro de los rituales, bailando un pasodoble con la nueva aguedesa, mientras las asistentes aplaudían y lanzaban vivas a Béjar y a Santa Águeda.
La jornada festiva continuó con la comida en La Cerrallana, el baile y el tradicional chocolate.
Más información en el periódico en papel del 6 de febrero. Cómpralo en tu kiosco o suscríbete por 5 euros al mesç


























