La organización destaca el éxito de una edición marcada por la calidad artística de los conciertos y una programación paralela que también llegó a Candelario
Más de 10.000 personas disfrutaron el pasado fin de semana de las actividades programadas dentro del XXVII Festival Internacional de Blues de Béjar, según aseguró su organizador, Miguel Sánchez Paso.
El festival ha vuelto a consolidarse como una de las grandes citas culturales y musicales del verano, con un importante impacto económico para la ciudad y su comarca. La organización estima que la repercusión generada superará el millón de euros, gracias a la llegada de visitantes procedentes de numerosos puntos de España.
Como muestra del éxito alcanzado, Sánchez Paso explicó que incluso antes de finalizar esta edición un establecimiento hotelero ya le había comunicado que varios asistentes habían reservado su alojamiento para la edición del próximo año. El organizador destacó además el carácter nacional del público que acude al festival y aseguró que, junto al Festival de Blues de Cazorla —que cuenta con un presupuesto muy superior—, el certamen bejarano se sitúa entre los referentes del blues en España.
La jornada del viernes arrancó con la actuación de Big Daddy Wilson, que cautivó al público con su fusión de blues, soul y folk. Según destacó la organización, «el gran momento de la noche llegó con Elliott Murphy, que ofreció uno de los conciertos más emocionantes del festival, demostrando por qué sigue siendo una figura imprescindible del rock de autor gracias a un repertorio lleno de sensibilidad, intensidad y complicidad con el público». La primera velada se completó con la fuerza del blues-rock de Eric Sardinas y el directo de Doghouse Sam & His Magnatones.
El sábado tomó el relevo la potencia escénica de Shirley Davis & The Silverbacks, seguidos por Toni Green & Vasti Jackson & The Mississippi Explosion. La gran protagonista de la noche fue Jackie Venson, que regaló una de las actuaciones más aclamadas de esta edición gracias a su virtuosismo con la guitarra y su energía sobre el escenario. El broche final lo puso Kevin «Sonny» Gullage & The Blues Groovers, cerrando dos jornadas de gran nivel musical.
Aunque la programación principal volvió a desarrollarse en la Plaza de Toros ‘La Ancianita’, el Blues Béjar Festival extendió una vez más su actividad con recitales en la vecina Candelario y una programación paralela que incluyó un ciclo de cine dedicado al blues y al jazz, además de un taller musical inclusivo.
Con una asistencia que superó las 10.000 personas y una elevada ocupación hotelera y hostelera, el Festival Internacional de Blues de Béjar reafirma su condición de uno de los principales acontecimientos musicales del verano en Castilla y León y un importante motor de promoción turística y económica para Béjar y su entorno.








































