La ciudad acompañó a la Virgen en su regreso al santuario en una jornada de fe, tradición y emoción compartida
Alrededor de las 13:40 horas, la patrona de Béjar, Virgen del Castañar, portada por los miembros de la peña Las Cinco Abejas, hacía su entrada en el santuario entre vítores, aplausos y muestras de emoción. Se vivía así uno de los instantes más intensos de la romería de la patrona de Béjar, con cientos de devotos aguardando su llegada para encomendarse a la Señora de la ciudad y pedirle su protección.
Este emotivo momento llegaba tras una multitudinaria procesión en la que miles de personas quisieron acompañar a la patrona durante todo el recorrido. A pesar de tratarse de un martes, día laborable, la respuesta de los bejaranos y vecinos de la comarca volvió a ser masiva. El calor se dejó notar en algunos tramos del camino, pero no impidió que los fieles permanecieran junto a la Virgen en una de las jornadas más esperadas de las fiestas.
Como marca la tradición, los actos religiosos comenzaron a primera hora con el traslado de la imagen desde el santuario hasta la plaza de Los Tilos, donde se celebró la eucaristía. La misa estuvo presidida por el Padre Antonio Cabrera y concelebrada por los sacerdotes de Béjar y miembros de la Orden Teatina.
Durante el descenso de la Virgen hacia el mirador se sucedieron los vítores y no faltaron las lágrimas de emoción entre los asistentes. Allí tomó la palabra el abad de la Cofradía, José María Vicente de Manuel, quien leyó una emotiva carta en la que, entre otras reflexiones, hizo un llamamiento a la unidad y al consenso para afrontar los problemas de Béjar.
El abad estuvo acompañado por el viceabad, Antonio Vicente de Manuel, quien asumirá el cargo de abad el próximo 8 de diciembre, en el tradicional relevo al frente de la Cofradía.
Ya de regreso al santuario, las peñas tradicionales fueron relevándose para portar a la patrona en el tramo final de la procesión y devolverla a su trono. La romería concluyó con uno de los momentos más solemnes y emotivos de la jornada: el canto de la Salve de Béjar, entonada al unísono por los fieles que abarrotaban el santuario para despedir a la Virgen del Castañar.
La Banda Ciudad de Béjar, antigua Banda Municipal de Música, sonó por primera vez desde su fundación hace unas semanas y lo hizo acompañando a la Virgen del Castañar.

























































