El Casino Obrero ha acogido esta tarde su jornada más importante del año: el Día del Socio.
Corría el año 1957 cuando Anselmo Cuadrado Hernández, Santiago Víctor del Río Sánchez y Armando Hernández Hernández cruzaron por primera vez el umbral del Casino Obrero con la ilusión de hacerse socios y disfrutar de una de las principales instituciones culturales de la ciudad por aquel entonces.
“Son 68 años siendo socios, lo cual es un ejemplo importante de fidelidad a esta cariñosa y emblemática entidad cultural bejarana”, destacó Ramón Hernández, miembro de la directiva.
A continuación, la presidenta Isabel de la Cruz fue la encargada de imponer la insignia de plata del Casino Obrero a los homenajeados. Seguidamente, se realizó un reconocimiento a sus esposas: Paquita Pérez, Isabel Hernández y María del Carmen Díaz.
El primero en tomar la palabra fue Víctor del Río, quien recordó que, cuando uno era joven, “entrar en el Casino era una de las metas”. Quiso agradecer a las juntas directivas su trabajo: “Es muy meritorio lo que hacen. Muchas veces no sabemos reconocer ni apreciar lo que tenemos”. Lamentó que la situación actual dista mucho de aquellos años “en los que éramos 1.300 socios. Hoy somos poquitos, pero vamos a continuar y a seguir con ánimo”, y animó a los presentes “a luchar para que no se cierre”.
Seguidamente, Anselmo Cuadrado agradeció el homenaje y recordó que “veníamos los sábados y los domingos y no encontrábamos mesa para jugar la partida, y como no había sitio, pues estaban los mirones alrededor”. Añadió que entre semana “había bastante gente porque venían los comerciantes a tomarse el café y jugaban la partida, y luego ya se iban y estaba esto más desahogado. Pero cuando salíamos de trabajar volvíamos aquí al Casino y hasta las diez de la noche”. Con emoción, concluyó: “Hemos pasado muy buenos ratos y aquí he tenido muchos amigos. Éramos una corrobla muy grande y solíamos reunirnos aquí y luego seguíamos el recorrido”.
Finalmente, Armando Hernández agradeció el reconocimiento y recordó sus visitas al Casino “después de trabajar en la librería, porque para mí el Casino es como si fuera mi casa”.
















