Desde hace más de 30 años, Candelario acoge el segundo domingo de agosto su Boda Típica, una celebración que fue declarada en 2009 como Fiesta de Interés Turístico Regional y que avanza a subir un peldaño y conseguir el distintivo de Nacional.
En esa ocasión, la representación del casamiento siguiendo los rituales del siglo XIX era especial y es que dos de los integrantes de la histórica peña de los Candelarios con limón, Maríluz García y Alberto Herrera, interpretaban a los novios y lo hacían precisamente en su veinte aniversario de bodas.
Los novios han participado en esta tradición acompañados de muchos amigos ataviados de choriceros y candelarias y también de su hija Rocío. En total, 76 personas, incluidos los seis representantes del pueblo invitado este año, Villanueva de la Vera, han formado uno de los cortejos nupciales más numerosos de los últimos años.
Tres años han tenido que esperar, Mariluz y Alberto para que llegara el día de su boda y los que deseen participar de la misma manera deberán hacerlo hasta 2030. “Hay peticiones hasta 2030 para ser los novios”, decía la secretaria de la asociación Cuesta de la Romana, Ana Muñoz.
Una noticia que sin duda pone de relevancia la ilusión y ganas de mantener viva esta tradición, que cada año reúne a cientos de personas en la villa de Candelario para asistir a la Boda típica.
Este año a pesar de las altas temperaturas, la asistencia de público se ha mantenido e incluso ha sido superior a la de otros años. Los turistas han acompañado a los novios en su recorrido por los distintos escenarios de la boda. Primeramente, la comitiva se ha dado cita en la plaza de El Humilladero para ir a buscar a la prometida cantando, al son del tamboril de Miguel Ángel Ramos,: ¡A por la novia venimos si nos la quien dar!
Desde ahí, la comitiva se ha encaminado hacia la iglesia de Nuestra Señora de La Asunción, donde se ha celebrado el casamiento según los rituales tradicionales. Primeramente, el párroco, interpretado por Miguel Ignacio González, los ha recibido en el pórtico de la iglesia y después, ya en el interior, se ha celebrado el tradicional ritual de las velambres, momento en el que los novios son cubiertos por un paño en los hombros por un mozo del novio y un mozo de la novia.
A continuación, ya marido y mujer, el cortejo se dirige a la plaza Vieja donde se celebró un convite y después en la plaza del Solano tendrá lugar la entrega de regalos a los novios.














































