Varias decenas de personas han participado este 8M en la concentración convocada por Amdeve por el Día Internacional de la Mujer.
La concentración, que se ha celebrado en la plaza de España, se ha dedicado a la joven bejarana asesinada en agosto de 2023, Charo Martín Chamorro.

En la convocatoria se ha leído este manifiesto:
El 8 de marzo es el día reconocido internacionalmente para recordar los avances logrados en materia de igualdad.
Un día para celebrar lo conseguido, pero también para señalar los retos que aún tenemos por conseguir.
Y también, no lo olvidemos, para recordar los sacrificios que tantas mujeres han hecho a lo largo de la historia para que hoy podamos celebrar lo alcanzado.
Hoy, 8 de marzo de 2026, nos toca poner sobre la mesa algo que nos preocupa:
la fragilidad de estos avances.
Porque vemos cómo las políticas de igualdad se convierten, demasiado a menudo, en moneda de cambio en los programas electorales.
Se cambian sillones por derechos de las mujeres.
Vemos cómo se niega la existencia de la violencia contra las mujeres.
Cómo se menosprecia y se ningunea la lucha por la igualdad.
Una lucha que no es sólo un derecho de las mujeres, sino un valor para toda la sociedad.
Seguimos viendo cómo, dentro de organizaciones e instituciones, muchas mujeres tienen que hacer un esfuerzo enorme para que se las crea cuando denuncian situaciones de acoso por parte de superiores o compañeros.
Conocemos también la persecución que sufren algunas profesionales por ejercer su labor, incluso fuera de su ámbito estrictamente laboral, en su vida personal.
Vemos cómo se cuestionan derechos que ya estaban reconocidos.
O, lo que es peor, cómo se vacían de contenido al no dotarlos de los recursos necesarios para que puedan hacerse efectivos, como ocurre, por ejemplo, con el derecho a decidir sobre nuestros propios cuerpos.
Mientras tanto, se ponen por delante el capital y las redes, frente a la necesidad de construir una sociedad libre de estereotipos de género.
Una sociedad donde las mujeres, especialmente las más jóvenes, no tengan que vivir bajo estándares imposibles.
Y todo esto tiene consecuencias.
Todo esto cala en una sociedad que, muchas veces, no está suficientemente preparada ni formada.
Hoy estamos aquí también para recordar a Charo Martín, nuestra vecina bejarana.
Una mujer víctima de la violencia machista y víctima también de una sociedad que le dio la espalda.
Le dio la espalda la justicia.
Le dieron la espalda algunos medios de comunicación.
Y también la inacción de una sociedad que, a veces, parece no querer asumir la responsabilidad de cambiar lo que ya es intolerable.
Sí, nos quieren calladitas.
Discretas.
Sin interpelar ni a los poderes públicos ni a la sociedad.
Sin molestar.
Pero hoy estamos aquí.
Y, como siempre, seguimos reclamando:
— Una educación que fomente una igualdad real y que trabaje para eliminar prejuicios y estereotipos de género.
— Políticas de igualdad reales, dotadas de los recursos necesarios.
— Protocolos efectivos, que no sean solo palabrería, y que garanticen la protección de las mujeres en todos los ámbitos y organizaciones.
Pero, sobre todo, hoy pedimos algo muy claro: Pedimos justicia y respeto para Charo y para su familia.
Pedimos que en su caso se aplique la ley y que la sentencia reconozca lo que ha sido: un asesinato machista.
Pedimos encarecidamente a los medios de comunicación que informen con responsabilidad y con el conocimiento que ya existe sobre cómo tratar la violencia contra las mujeres, respetando la memoria de las víctimas y de sus familias, y alejándose de comentarios sin sentido y de mal gusto, que, lejos de aportar valor, perpetúan los estereotipos del amor romántico que tanto daño hacen en las relaciones de maltrato.
Pedimos más compromiso.
Y pedimos un esfuerzo colectivo de reflexión y de mirada crítica.
Porque una sociedad que no avanza en derechos e igualdad, nos hace infelices y vulnerables.
Hoy pedimos no olvidar a Charo.





