Padre e hijos compartieron una jornada inolvidable en el Corpus Christi de Béjar, reforzando el relevo generacional de una de las tradiciones más emblemáticas de la ciudad
La celebración del Corpus Christi de Béjar dejó este año una imagen especialmente emotiva: la de Mariano García participando como Hombre de Musgo junto a sus hijos, Alberto y Jaime. Los tres compartieron una jornada cargada de simbolismo, tradición y sentimiento familiar en una de las fiestas más importantes de la ciudad, declarada Fiesta de Interés Turístico Internacional.
Al finalizar la procesión, Mariano no ocultaba su satisfacción por haber vivido una experiencia tan especial. «La verdad es que sí, se siente mucho orgullo», señalaba al referirse a lo que supone formar parte de una tradición tan arraigada en la historia de Béjar.
Además, las condiciones meteorológicas acompañaron durante buena parte de la mañana, algo que facilitó el recorrido a los participantes. Mariano reconocía que el momento más complicado llega al ponerse el traje de musgo. «Al principio, cuando te vistes, parece que te sientes muy rígido, muy tenso, pero luego, a medida que va pasando el tiempo, te encuentras a gusto», explicaba.
La experiencia fue tan positiva que no dudó en recomendarla a quienes tengan la oportunidad de vivirla. «Sí, por supuesto», respondía cuando se le preguntaba si aconsejaría participar como Hombre de Musgo. Y sobre repetir en futuras ediciones, su respuesta fue igualmente clara: «Claro que sí».
Pero si hubo algo que hizo aún más especial este Corpus para Mariano García fue compartirlo con sus hijos, Alberto y Jaime. Ver a padre e hijos formando parte juntos de una tradición centenaria simboliza el relevo generacional que mantiene viva la leyenda de los Hombres de Musgo y garantiza la continuidad de una de las señas de identidad más importantes de Béjar.





