La tradicional procesión se adelanta para evitar el calor y rinde tributo a la fundadora de las Hijas de María Madre de la Iglesia en el 150 aniversario de su fundación
Cerca de las 10:30 horas, los seis Hombres de Musgo ya estaban listos para iniciar su particular leyenda de los Hombres de Musgo en la Fiesta de Interés Turístico Internacional.
Desde las 8 de la mañana, Alejandro Romero, su hijo, Raúl Romero, su sobrino, Sergio Villarroel y Julián García, divididos en dos equipos, se afanaban en vestir a los seis voluntarios que este año darían vida a los ‘conquistadores’ de Béjar, que debían enfrentarse a una dura caminata bajo un sol radiante.
En poco más de dos horas, María de los Ángeles Sánchez y sus hijos Rubén Martín y Erika Martín, Víctor Manuel García, Sonia Delgado y Rubén Prados ya estaban listos, y después de la tradicional foto de familia en el convento de San Francisco, llegaba el momento: la salida. En esta ocasión, como novedad, la Banda Municipal de Música los acompañaba en el recorrido hasta la Plaza Mayor, donde las autoridades locales y provinciales aguardaban la llegada, así como cientos de personas expectantes por ver a los protagonistas de la mañana.

Mientras tanto, en la iglesia de Santa María la Mayor se oficiaba la solemne eucaristía, copresidida por los sacerdotes Félix Pérez y Roberto Hernández. Después, en el recorrido de la procesión, se incorporaron los religiosos bejaranos Guillermo Gómez Ciurana y Ernesto Rodríguez-Arias. Con media hora de antelación para evitar las horas centrales de calor, la eucaristía finalizaba pasadas las 11 de la mañana y, bajo palio, el Santísimo Sacramento regresaba a las calles para, en la custodia, llenar de amor la ciudad, con la presencia del abad Ignacio Rodríguez-Arias Olleros, acompañado de su familia.
La Corporación Municipal, encabezada por el alcalde, Luis Francisco Martín, aguardaba la llegada de la custodia en Rodríguez Vidal para incorporarse a la procesión, siendo el edil Rubén Martín el que portaba la bandera de España, custodiado por los dos Hombres de Musgo.
Formada la comitiva definitiva, la procesión arrancó el recorrido bajo un sol que acariciaba la mañana, mientras las miradas se posaban en el suelo, tapizado de cantuesos, tomillos y una sinfonía de colores que las hermandades, centros educativos e instituciones habían dispuesto con el efímero arte de las alfombras.
Además, en el Año Santo Jubilar, la verdadera protagonista de la procesión del Corpus ha sido la Madre Matilde, ya que se cumplen 150 años de la fundación de la congregación en Béjar. Por primera vez, la talla de la beata desfiló en la procesión, y varias decenas de religiosas han formado parte de la comitiva.

La primera parada de la procesión fue en el altar de la Seráfica Hermandad, para avanzar en el reencuentro de Dios con el pueblo, dejando una impresionante estampa en las imágenes vistas desde los balcones de los soportales de la Plaza Mayor. La larga comitiva, que la abrían los dulzaineros y varios grupos de la comunidad latina ataviados con sus trajes regionales, y cerraba la Banda de Música, avanzaba y lo hacía hacia San Gil, donde una alfombra de elementos naturales, realizada por la Hermandad de Jesús Nazareno, adornaba ese tramo. En el Caño Comendador, la comunidad salesiana había realizado una alfombra y las antiguas alumnas, un altar.
Aurora Calvo
En este año se daba también una bonita circunstancia, y es que el Santísimo desfilaba por el local que recientemente ha preparado la comisión pro beatificación de Aurora Calvo, en la calle Mayor, a pocos metros de la plazuela Gómez Rodulfo y cedido por el Ayuntamiento, para realizar un museo con las pertenencias de la venerable bejarana y motivar su culto entre los fieles. El padre Guillermo bendijo el nuevo local y pidió al Señor su intercesión para que los restos de la religiosa bejarana puedan ser trasladados a la iglesia de San Juan.
Desde ahí, la comitiva avanzó hasta la Puerta de la Villa, donde la alfombra realizada por los usuarios de Cáritas adornaba el suelo. Este año, también como novedad y por el cambio de recorrido, se tomó la calle Miguel de Unamuno para llegar hasta San Juan, donde una gran alfombra, también dedicada a Madre Matilde, recibía al Santísimo, que fue reverenciado por los miembros de la Cofradía de la Vera Cruz. Continuaba el recorrido por la calle Mateo Hernández y volvía a suceder otro emotivo momento, cuando el Camino Neocatecumenal sorprendía a todos con bonitos cánticos dirigidos al Santísimo en un altar elaborado en la calle Olleros, dando a esta calle —fruto, como bastantes zonas del casco histórico, del abandono— mucha vida.
Llegaba el momento de regresar a la Plaza Mayor, no sin antes realizar una parada en el altar del colegio de Las Amantes, en la plaza de la Piedad, y de descender por la calle de Las Armas, donde una gran alfombra dejaba una de las imágenes más bonitas de la procesión.
Un poco antes de las 13:00 horas, el Santísimo alcanzaba la Plaza Mayor, donde una multitud de personas aguardaban el momento más sentido de la procesión: la rendición de banderas. Los niños que este año habían tomado la Primera Comunión ocupaban unas sillas junto a las escaleras de El Salvador, mientras que los abanderados rindieron sus banderas ante el Santísimo. El concejal Rubén Martín fue el encargado de rendir, junto con dos Hombres de Musgo, la bandera de España.
El Himno Nacional cerró las celebraciones del día grande del Corpus, en el que no faltó una representación de los capistas, así como de autoridades civiles, religiosas, militares y políticas, como la subdelegada del Gobierno, Rosa López, o los diputados de la zona Nieves García y Antonio Cámara, el procurador bejarano Raúl Hernández, el de VOX, Carlos Menéndez, o una buena representación de concejales de Béjar.



























































































