El Consistorio de Béjar invertirá cerca de 167.000 euros en un vehículo con capacidad para 54 pasajeros y adaptado a las pronunciadas pendientes de la ciudad
El equipo de Gobierno ha dado un paso más para intentar solucionar de forma definitiva los problemas que arrastra el servicio de autobús urbano de Béjar, marcado en los últimos años por continuas averías, interrupciones del servicio y numerosas quejas vecinales.
El Ayuntamiento ha sacado a licitación la adquisición de un nuevo autobús urbano, una inversión que asciende a casi 167.000 euros, IVA incluido, y con la que se pretende renovar una flota que ha generado numerosos problemas de funcionamiento.
La contratación se realizará mediante procedimiento abierto simplificado y la adjudicación recaerá en la empresa que presente la oferta económica más ventajosa. Según los pliegos, el vehículo deberá entregarse en las dependencias municipales en un plazo máximo de diez semanas desde la formalización del contrato.
La apuesta municipal pasa por incorporar un autobús 100 % eléctrico, adaptado a las especiales características de la ciudad. El vehículo deberá tener unas dimensiones que faciliten su circulación por las calles de Béjar, con una longitud máxima de 8,5 metros y capacidad para transportar alrededor de 54 pasajeros, de los cuales al menos 22 viajarán sentados.
Uno de los aspectos más relevantes de la licitación es la exigencia de que el autobús sea capaz de afrontar pendientes superiores al 20 %, una condición indispensable para prestar servicio en una ciudad con una orografía tan exigente como la bejarana. Para ello deberá disponer de una potencia mínima de 189 kW y baterías de litio con una capacidad mínima de 268 kWh, que le proporcionen una autonomía de al menos 200 kilómetros en circulación urbana.
Además, el nuevo vehículo contará con equipamientos orientados tanto a la seguridad como a la comodidad de los usuarios. Entre ellos destacan un sistema de cámaras de visión de 360 grados, videovigilancia interior, suspensión neumática, frenos ABS/EBS, calefacción, cuadro digital de mandos y tomas USB para los viajeros.
La accesibilidad también ocupa un lugar destacado en las exigencias municipales. El autobús deberá disponer de piso bajo, sistema de inclinación para facilitar el acceso, así como un espacio reservado para personas con movilidad reducida y usuarios de sillas de ruedas o cochecitos infantiles.
El Consistorio exige igualmente que el vehículo se entregue con un kilometraje máximo de 25.000 kilómetros, garantizando así su estado y vida útil para los próximos años.





