El sábado día 1 de febrero, de nuevo el Teatro Cervantes de Béjar, sintió la cercanía y el calor de un público, que rellenando todas las butacas, se preparaba para recibir al primer grupo de Teatro, en este XXVII Certamen de Teatro “Ciudad de Béjar”, que nos llegaba desde Talavera de la Reina, con la obra “Madrid 19/67.
El grupo “Paraskenia Teatro”, se constituyó en 2011. El año pasado actuaron en nuestra ciudad con la obra de “La Viña”, teniendo una buena aceptación del público bejarano. En su haber, están consiguiendo bastantes premios en los distintos certámenes a los que se presentan.
La obra que nos presentaron “Madrid 19/67”, sin duda alguna caló en los espectadores que asistieron al Cervantes, en un aplauso cerrado y con la satisfacción de comentarios, que fui escuchando a la salida del teatro.
Cuando un texto sencillo, emotivo y lleno de sensibilidad humana, en emociones de lo que sucede de una manera natural a nuestro alrededor, unido a una buena interpretación de los dos actores protagonistas Prado Amor como abuela y Roberto Jifer, como nieto y autor del texto, sin duda alguna el resultado de la interpretación consiguió la aprobación de todos los espectadores que llenábamos el Teatro Cervantes.

El Teatro es vida, es emoción. Y aunque aparentemente la interpretación de los actores puede surgir desde una simulación de la realidad, cuando el texto está bien fundamentado en situaciones cotidianas en las que estamos inmersos todos los seres humanos, y aunque desde el escenario se pueda soñar, también los actores consiguen contar sus propias vidas. Las últimas escenas de la obra nos dejaron el regusto, tanto en la interpretación de los dos actores, con silencios pausados, en una muy cuidada escenografía y música, que mantenía en todo momento la cruel realidad de una leucemia y de una muerte; todo ello con la energía del texto. La belleza del mensaje humano, en reflexiones y contenidos poéticos, consiguió conectar con cada espectador. Me quedo con el recuerdo del actor principal en su despedida, desde donde siempre se puede soñar. “Somos lo que queremos ser. Un recuerdo en memoria ajena. Un destello de sol sobre un edificio. Un beso en la mejilla. Un refugio donde pueda encontrar mis pies ligeros y mis manos llenas de poesía. Un lugar acristalado sin sentir dónde me sonríen las estrellas, donde el sol nunca me falta y la lluvia siempre me acompaña. Aquí puedo respirar, puedo soñar”.
Así pues, con un buen regusto por la interpretación actoral de los dos actores, en donde las pausas y los silencios tenían su importancia. Con una buena puesta en escena, cuidando una música apropiada y una decoración sencilla de acuerdo al texto de la obra, y con una escena para mí sublime donde el nieto ante el posible médico, descubre a los espectadores, todo el dolor de la leucemia, pienso que los espectadores que acudimos al teatro Cervantes, salimos satisfechos de esta obra MADRID 19/67 del grupo “Paraskenia” de Talavera de la Reina.
Para el día 8 de Febrero, nos llega la obra “Puntila”, de Bertolt Brecht, del grupo “La lengua de Teatro” de Salamanca.





