Una alocada comedia, hilarante, desenfada y esperpéntica, con un buen texto social, lleno de humor y una excelente interpretación del actor principal, en un equilibrado movimiento de todos los actores y actrices sobre un escenario, que con unos cambios de decorados sencillos, emotivos y sorprendentes consiguieron envolver a todos los espectadores, que ocupábamos enteramente el teatro Cervantes, en este segundo sábado del XXVII Certamen de Teatro.
Juan de la Vega, en el personaje de Puntila, consiguió una muy digna interpretación con infinidad de matices, sin decaer en ningún momento su fuerza actoral. Y bien acompañado por los actores y actrices Ángel Bares, Beatriz Rodríguez, Ana Fraile, M.A Luengo, Félix Nieto… consiguieron retener en los espectadores, media sonrisa y atención hacia todo lo que significaba el desarrollo de este éste texto de “Puntila”. Con una conexión inicial desde el público al escenario. Con un terrateniente muy al estilo del presidente actual americano Donald Trump, que tiene en sus manos todo el empacho del poder, para hacer y deshacer a su antojo todo lo que le viene en gana, todo lo que le rodea: familia, amigos, siervos, jueces, pastores religiosos, ciudadanos… Y en una contradicción constante, entre la enajenación y la cordura, este rico y prepotente Puntila, que cuando está borracho, es magnánimo y cuando está cuerdo, es cruel. Los grandes problemas sociales, laborales, la gran desigualdad entre la riqueza y la pobreza, la diferencia entre el pobre y el rico, el poder y el abuso de los oportunistas “palmeros” fue el desarrolló esta obra de la “Lengua Teatro” de Salamanca.

Ya sabemos que el Teatro es vida, es realidad, es ficción, es fantasía, imaginación, creatividad… es una interpretación que con infinidad de textos, de palabras y de ideas, unido a un conjunto de gestos llenos de emociones, en un bien cuidado vestuario, escenografía, luces y efectos especiales, consiguen crear en los espectadores, la reflexión, el disfrute, la relajación o la simple sonrisa… y, es en esa observación de cuando vemos teatro, lo realmente importante. A veces vemos teatro, observamos cultura, arte, pintura, leemos libros en abundancia, porque así sentimos que no perdemos el ritmo de la cultura, en una sociedad carente muchas veces de juicios críticos, personales y colectivos. Sin embargo no damos el paso hacia unas reflexiones, con verdaderos juicios de valor en todo lo que vivimos.
Pienso que, como espectadores tendríamos que venir al teatro con los ojos abiertos, para tener la capacidad de enriquecer nuestra crítica personal al observar y juzgar una obra de teatro en todas sus dimensiones, sin quedarnos en tan solo “me gusta o no me gusta”.
Para el próximo sábado día 15 de febrero, nos llega el grupo “Telonario Teatro” de Villalón de Campos, Valladolid, con la obra “La banqueta”·





