Más de 60 participantes y una veintena de voluntarios han dado vida a esta tradición, declarada Fiesta de Interés Turístico Regional, que reúne cada agosto a cientos de personas.
La Boda Típica de Candelario ha vuelto a llenar las calles de tradición, música y participación, con una nueva edición que, un año más, ha contado con una importante implicación de los vecinos y con una presencia especialmente destacada de gente joven.
Desde hace más de 30 años, Candelario acoge el segundo domingo de agosto su Boda Típica, una celebración que fue declarada en 2009 Fiesta de Interés Turístico Regional y que cada año reúne a cientos de personas.
Sofía Marcos y Héctor Rodríguez, protagonistas de la Boda Típica
En esta ocasión, la pareja formada por Sofía Marcos y Héctor Rodríguez, que desde niños han participado en esta cita, ha interpretado a los novios con emoción y orgullo.
Acompañando a los novios, más de 60 personas, además de una veintena de voluntarios, han participado en la Boda Típica.
La secretaria de la asociación organizadora, Ana Muñoz, ha destacado precisamente la presencia de «muchísima gente joven. La mayoría prácticamente». Muñoz ha señalado que, en las últimas ediciones, las personas de mayor edad que participaban habitualmente han ido dejando paso a una nueva generación que está tomando el relevo y manteniendo viva la tradición.
Además, un grupo de Villarino de los Aires ha acompañado al cortejo nupcial.
El tradicional recorrido hasta la iglesia
Como manda el protocolo, los mozos han partido de la casa del novio en busca de los padrinos. Todos han retornado de nuevo a la casa del novio y, juntos, han llegado hasta la casa de la novia, en el Humilladero, cantando al son del tamboril de Miguel Ángel Ramos:
«¡A por la novia venimos, si nos la quisieran dar!»
A lo que han contestado:
«Esperaros un poquito, que se acabe de arreglar».
Pasados unos minutos, la novia hizo su aparición del brazo de su padre y, como era costumbre, vestida completamente de negro, con una mantilla cubriéndoles la cabeza. Desde allí, la novia con el padrino y el novio con la madrina, junto al resto de invitados, se han encaminado hacia la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, ascendiendo por la Cuesta de la Romana, uno de los rincones más emblemáticos de Candelario, donde se ha celebrado el casamiento según los rituales tradicionales.
El casamiento y los rituales tradicionales
Primeramente, el párroco, interpretado por Miguel Ignacio González, los ha recibido en la cancela de la iglesia y se ha celebrado el rito del matrimonio con la entrega de los anillos y las arras.
Una vez dentro de la iglesia, ante el altar mayor, han tenido lugar los rituales del Besamanos y la imposición de las velambres, momento en el que los novios son cubiertos por un paño sobre los hombros por un mozo del novio y un mozo de la novia, como símbolo de la unión conyugal.
Enhorabuena y convite en la Plaza Vieja
Tras la ceremonia, los novios, ya como marido y mujer, se han dirigido a la Plaza Vieja, donde ha tenido lugar el acompañamiento, la enhorabuena y el convite, a base de vainillas y sangría.
Finalmente, en la plaza de El Solano se ha celebrado el Tálamo, momento en el que los invitados entregan sus regalos a los novios.
Una tradición con el respaldo de todo el pueblo
Por su parte, Ana Muñoz ha querido agradecer especialmente la implicación de todo el pueblo, que también colaboró en la despedida celebrada el día anterior, aportando productos y obsequios.
Muñoz ha destacado asimismo que la jornada se ha desarrollado con unas condiciones meteorológicas favorables, con temperaturas agradables para la celebración. Los participantes han ido buscando las zonas de sombra durante el recorrido y realizando las paradas para cantar en lugares protegidos del sol.
La presencia de público ha sido también uno de los puntos destacados de esta edición. Numerosos vecinos y visitantes han salido a las calles para seguir de cerca la representación, una respuesta que, según Muñoz, resulta fundamental para que la Boda Típica continúe celebrándose.
«Si ellos no vienen a verlo, pues no tendría sentido», ha señalado.
Un año más, la Boda Típica de Candelario ha puesto de manifiesto la implicación de los vecinos y el relevo generacional que permite mantener viva esta tradición.




















































