Vestir de candelaria y choricero supone ser partícipe de preservar una costumbre ancestral que define a esta villa serrana
La Boda Típica destaca por su autenticidad y su riqueza cultural, honrado el legado de los antepasados. Y esa emoción es la que viven todos los participantes en este evento vistiendo los trajes que generación tras generación han estado en su familia.
La novia de este año, Mariluz García, destacaba con gran emoción como el traje que vestía había pertenecido a seis generaciones. “Mi traje completo lo han vestido seis generaciones, desde el zapato hasta la mantilla es de la familia. Y el anillo es de mi suegra”, decía la novia. El traje que vestía su hija Rocío también es de la familia.

Los novios se han mostrado muy felices de cumplir con esta tradición y han destacado el apoyo de sus amigos de la peña, “nos han mostrado un cariño que no olvidaremos en la vida”, decía Mariluz. Además, el matrimonio destacaba la emoción por participar en esta tradición “hoy es un día muy especial y nos hemos acordado de todos aquellos que ya no están con nosotros y se hace muy emocionante”. Se mostraban dispuestos a repetir en próximas ediciones.
En cuanto al calor, los novios han asegurado que lo estaban sobrellevando bien.





