Cerca de una semana después del hallazgo de los huesos, personal de Patrimonio se personó el pasado miércoles en la zona del hallazgo de los huesos para analizar lo ocurrido.
Según ha informado el concejal de Obras, Luis Hernández Téllez, los técnicos han dado el visto bueno para continuar con las obras, aunque el Ayuntamiento deberá recibir por escrito la autorización antes de retomarlas. Se han dado una serie de instrucciones para proteger los restos: deben ser cubiertos con malla geotextil y a una profundidad de 3 o 4 centímetros, además de 20 centímetros de mortero para asentar el adoquín, que miden unos 10 centímetros. Es decir, los huesos se enterrarán a unos 30 centímetros.
Además, se debe dejar constancia de que en esa zona existen restos arqueológicos. “Vamos a modificar ligeramente el proyecto para que las canalizaciones no pasen por esa zona, pero no supondrá un aumento de coste. El acabado final no se modifica; es decir, solo afecta a las canalizaciones”, aseguró Hernández Téllez. También advirtió que, mientras duren los trabajos de movimiento de tierra y excavaciones, se requerirá la presencia de un arqueólogo en las obras.
Los restos aparecidos, según los arqueólogos, pertenecen al cementerio que existió en esa zona junto a la iglesia de San Juan.





