La congregación de las Hijas de Madre María de la Iglesia celebra 150 años de historia con la apertura de la Puerta Santa.
Béjar ha vivido este domingo un día histórico. Decía Madre Matilde que “¡Sea toda la vida un acto de amor!” y es lo que vivió la ciudad: un verdadero acto de amor. Las intensas lluvias del sábado dieron paso a una jornada fría, pero en la que el sol el alguna ocasión también quiso tener presencia para iluminar a los fieles en su encuentro con Madre Matilde.
Las calles de Béjar se llenaron de cariño y afecto para recordar a Madre Matilde en el 150 aniversario de la fundación de su congregación. Cientos de personas se han dado cita en la ciudad, que vio crecer espiritualmente a la Beata y en la que se puso al servicio del Señor fundando su primera casa junto a su compañera, la guijuelense María Briz, para participar en el inicio del Año Jubilar de las Hijas Madre María de la Iglesia.
Cuatro obispos —Ciriaco Benavente, Amadeo Rodríguez, José Luis Retana y Ernesto Brotóns— se han dado cita en la apertura de la Puerta Santa en la iglesia de Santa María la Mayor, inaugurando así el Jubileo.
Primeramente, la Beata Madre Matilde salió en procesión desde la iglesia de El Salvador hasta la de Santa María, donde, como recordaba la madre superiora de la congregación, María Isabel Herrero, “Matilde rezó y tuvo muchas e íntimas conversaciones de amor con su querido Jesús”.
Ya ante la puerta de Santa María la Mayor, el obispo de la Diócesis de Plasencia inició el ritual para abrir la Puerta Santa después de que la canciller, María Teresa Marcos, leyera el edicto del Vaticano sobre la concesión del Año Santo Jubilar a la Congregación de Madre Matilde.
Una vez atravesada la puerta, el obispo ofició la eucaristía acompañado por numerosos párrocos, entre ellos Roberto Hernández, párroco de San Juan; el de la iglesia de Santa María y El Salvador, Félix Pérez; el candelariense Francisco Rico Bayo; o Esteban Tapia, sacerdote y familiar vivo más cercano a Madre Matilde. El templo religioso se quedó pequeño para acoger a todos los fieles que deseaban participar en la celebración.
Antes de que finalizara la eucaristía, que también se pudo seguir desde dos pantallas gigantes, una de ellas situada en la iglesia de El Salvador, la madre superiora dedicó unas palabras a los fieles congregados. La superiora evocó los primeros años de Madre Matilde en Béjar: “conoció sus parroquias y sus devociones, vivió y sintió la realidad de sus barrios, de sus gentes, visitó las casas y a sus moradores, atendió las necesidades de sus almas y de sus cuerpos”.
Recordó que Madre Matilde llamó a su primera casa —situada en la calle de Los Curas, junto a la iglesia de Santa María la Mayor— Nazaret, y también al estilo de vida de la comunidad: “porque el amor se vive, alimenta y fortalece en familia. Béjar, esta iglesia y esta casita que tenemos al lado, casita de Nazaret, será siempre la tierra de nuestras raíces. Hogar, comunidad y utopía”.
Quiso, Sor María Isabel, que todos recordaran “como Madre Matilde y María Briz con sus miradas compasivas y sus manos extendidas nos enseñaron que el Evangelio es comunicación de amor, esperanza, compromiso con los demás y búsqueda constante de la justicia y la paz”.
El obispo reconoció a las hermanas “la gran labor pastoral y evangelizadora que habéis realizado y realizáis en medio de nuestros pueblos, en la educación y en la atención a los enfermos, ancianos y pobres, entre otros ámbitos. Os convierte, como nos pide el Papa en este Año Jubilar, en signos e instrumentos reales y eficaces de esperanza”.
Para Ernesto Brotóns, Madre Matilde inició su labor “desde abajo, desde lo sencillo” y recordó cómo un 19 de marzo, fiesta de San José, “espera aquí a ocho compañeras y solo María Briz acude a la cita. Y, sin embargo, aquí estamos 150 años después”. Eso significa que “cualquier pequeño gesto de amor, de entrega, de cariño en casa, en el pueblo, en la comunidad, en el colegio, en las residencias, allí donde estemos, Dios siempre lo hace fecundo. No lo olvidemos nunca”.
Finalmente, tuvo palabras de gratitud y reconocimiento hacia “quienes hoy seguís ahí al pie del cañón, no sin dificultades ni incertidumbre, empezando por la escasez de vocaciones, pero sabedores de que es el Señor quien nos sigue guiando y alentando”.
El acto ha contado con la presencia del consejero de Cultura, Turismo y Deportes, Gonzalo Santonja; del procurador Raúl Hernández; de la diputada y alcaldesa de Sorihuela, Nieves García; y de las autoridades locales: el alcalde, Luis Francisco Martín, y los ediles Puri Pozo, Rubén Hernández y Javier Hernández.
Además, han estado representados miembros de las cofradías penitenciales de Béjar, de las congregaciones religiosas de la ciudad y de la sociedad civil en general.






























































