Béjar ha vivido este sábado una jornada histórica con el traslado de los restos de la venerable Aurora Calvo desde el cementerio hasta la iglesia de San Juan.
Fieles y devotos de la joven religiosa, fallecida en 1932, aguardaban con devoción la llegada de este momento, y esa emoción ha sido la nota predominante en esta calurosa tarde de sábado.
Durante la mañana, en el cementerio de San Miguel de Béjar, donde reposaban los restos de Aurora Calvo, se procedió a su exhumación y a la posterior identificación de los restos óseos de la religiosa.
Un comité formado por Antonio Cano, vicario general de la zona norte- en sustitución del obispo, Ernesto Brotóns, que decidió no participar en los actos; el vicepostulador de la causa, Guillermo Gómez; los párrocos Roberto Hernández, como promotor de justicia, y Antonio María, como notario eclesiástico; un médico forense y un ayudante; Alejandro Romero, encargado del cementerio; las secretarias Rosa Rodríguez y María Ángeles López; además de personal encargado de documentar lo acontecido, fue el responsable de presenciar esta primera parte del procedimiento.
Los restos exhumados, inesperadamente bien conservados a pesar de la humedad y la condensación existentes en el cofre de cinc en el que reposaban en el cementerio, junto con las actas del momento, fueron depositados en un cofre lacrado con cera para su posterior traslado a la iglesia de San Juan de Béjar.

Llegada a San Juan
Minutos antes se prepararon cinco reliquias de primer grado con restos óseos, de las cuales una será enviada a Roma, otra al Obispado y una tercera quedará bajo custodia de la causa, mientras que las dos restantes permanecerán en la parroquia.
Concluida esta primera parte del procedimiento, llegó el momento de que Béjar recibiera a la joven religiosa en San Juan. Una iglesia abarrotada aguardaba el emotivo instante, que se reflejaba en las miradas de los fieles y en numerosos rostros emocionados.
La comitiva, formada por el clero, autoridades y representantes de distintos colectivos, llegó por el atrio de San Juan, mientras cuatro voluntarios portaban la urna con las reliquias de Aurora Calvo. El acto contó con la presencia de la diputada y alcaldesa de Sorihuela, Nieves García, del procurador en las Cortes, Raúl Hernández, de los concejales del equipo de Gobierno Luis Téllez y Ana Peralejo, y de los ediles de la oposición Luis Francisco Martín, Rubén Martín, Javier Hernández y Puri Pozo. No asistió el alcalde, Antonio Cámara.
A la puerta del templo, sobre la alfombra elaborada la tarde del viernes por la Seráfica Hermandad del Divino Salvador, se depositó la urna mientras sonaba una pieza interpretada al violín y varias mujeres ataviadas con trajes tradicionales lanzaban pétalos de rosa.
Seguidamente, los párrocos Roberto Hernández y Antonio María Cabrera, mientras el coro entonaba el himno a Aurora compuesto por Marta Maíllo, trasladaron el cofre hasta el altar, dando comienzo a la recepción de los restos óseos.

El vicario general destaca la figura de Aurora Calvo
El vicario general tomó la palabra y comenzó expresando la gran alegría por la llegada de los restos mortales de la venerable Aurora Calvo a la iglesia de San Juan, lugar donde ella se santificó.
Destacó que la ciudad de Béjar ha tenido muchos hijos santos a lo largo de los siglos, personas que se santificaron en su trabajo cotidiano, pero que Dios ha elegido a Aurora como un modelo y protectora especial para la comunidad.
Asimismo, recordó que Aurora fue declarada venerable por el papa Francisco, lo que significa que vivió las virtudes cristianas en grado heroico. Explicó que para que sea declarada beata es necesaria la confirmación de un milagro atribuido a su intercesión, por lo que animó a los fieles a pedir su ayuda y a comunicar a los sacerdotes cualquier gracia o curación que pudiera producirse.
El discurso concluyó con la entrega formal de las reliquias óseas a los párrocos de San Juan, encomendándoles su guarda y custodia conforme a las normas de la Iglesia.

Bendición y sellado del sepulcro en San Juan
A continuación, los párrocos bendijeron el sepulcro, situado en un lateral del templo, para posteriormente trasladar el cofre y depositarlo en este espacio. Alejandro Romero y el cantero José Hernández fueron los encargados de cerrar y sellar el sepulcro.
Minutos después dio comienzo la ofrenda floral de partidos políticos, grupos religiosos y fieles a título particular.
El padre Guillermo, vicepostulador de la causa, tomó finalmente la palabra para agradecer, visiblemente emocionado, la presencia de los fieles en una jornada tan significativa.
Resumió las labores realizadas hasta llegar a la exhumación y compartió una reciente conversación telefónica con el cardenal de la Congregación para las Causas de los Santos, quien describió a Aurora como una «gran mística» y una «gran santa».
Desde el Vaticano se destacó la importancia de promover figuras como la de Aurora: jóvenes dedicadas a la adoración al Santísimo y a la catequesis en tiempos difíciles para la fe en España. Aurora llegó a formar a más de 200 mujeres y encontró la manera de impartir catequesis en pueblos de la comarca de Béjar e incluso de la provincia de Ávila.
«Béjar necesita buenas noticias y necesita modelos que nos enseñen a vivir la humanidad, el amor y el servicio a Dios», aseguró el vicepostulador sobre la importancia de la figura de Aurora para la ciudad.
El acto concluyó con la intervención de Isabel H. Polo, quien recitó una poesía escrita por la propia Aurora Calvo, y la firma de las actas que dan fe de lo ocurrido en Béjar.
De esta forma, Béjar cerró un día histórico, una jornada difícilmente olvidable para muchos de los presentes y que marca un nuevo capítulo en la causa de la venerable Aurora Calvo.
































































