Las calles del recorrido procesional lucen espectaculares tapices elaborados gracias al trabajo conjunto de decenas de vecinos, colectivos y entidades de la ciudad
Béjar vuelve a demostrar que el Corpus Christi es mucho más que una celebración religiosa. Las impresionantes alfombras de sal y los altares que cubren las calles del recorrido procesional de esta Fiesta de Interés Turístico Internacional son el resultado de meses de preparación y de un esfuerzo colectivo en el que participan decenas de personas unidas por una misma tradición.
Durante la tarde del viernes, el trajín de voluntarios era constante en las calles de Béjar. Cargados con sacos de sal y otros materiales, trabajaban sin descanso para dar forma a los tapices que, con sus vivos colores, transforman el centro de la ciudad en un auténtico museo al aire libre.
Asociaciones, cofradías, centros educativos, entidades sociales y grupos de amigos han dedicado días de trabajo al diseño, preparación y elaboración de unas alfombras que convierten el casco histórico en una espectacular obra de arte efímera.
La Cofradía de la Santa Vera Cruz, Cáritas Interparroquial, el colegio Nuestra Señora del Castañar, la Hermandad de Jesús Nazareno, la Seráfica Hermandad del Divino Salvador y varios grupos de amigos han trabajado intensamente este viernes para dejar todo preparado de cara al sábado, cuando bejaranos y visitantes podrán disfrutar de una de las imágenes más emblemáticas de esta Fiesta de Interés Turístico Internacional.
A estos colectivos se sumarán otros durante la jornada del sábado, completando así el recorrido con nuevos diseños y composiciones.
Por la tarde, las calles del centro histórico se llenan de vecinos y visitantes que recorren los tapices admirando el trabajo realizado y disfrutando del ambiente único que envuelve a la ciudad durante la celebración del Corpus Christi.
















